Prisma Journal. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
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ISSN-L: 3091– 1893
DOI: 10.63803
284
© Prisma Journal 2025 | Vol. 1 – Núm. 3 | ISSN: 3091-1893 | pp 283–291 | Licencia CC BY 4.0
Introducción
La educación en la actualidad enfrenta diversos retos para responder a una sociedad acelerada,
globalizada, digital y que se encuentra en constante cambio. Los desafíos del siglo XXI requieren una
continua innovación educativa que diversifique las maneras de aprender y conlleve al desarrollo
integral de competencias integrando dimensiones socioemocionales, cognitivas, digitales y
actitudinales (Mogollón et al., 2025). Ante la realidad expuesta, el enfoque de enseñanza tradicional
que se caracteriza por la transmisión de conocimiento de docente a estudiante y la memorización de
contenidos, resulta deficiente para desarrollar competencias en la resolución de problemas, la
creatividad y el razonamiento.
Por lo tanto, en este contexto educativo surgen en respuesta innovadora, las metodologías activas que
tienen sus raíces en el constructivismo, que evolucionó a partir de los trabajos de psicólogos y
educadores tales como Lev Vygotsky, Jerome Bruner, Jean Piaget y John Dewey.
Dentro de estas metodologías se encuentre el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) que implica
un cambio en la dinámica del aprendizaje, donde el docente actúa como facilitador y los estudiantes
asumen un papel más activo e independiente, que parte de la planificación, ejecución y evaluación de
proyectos para ser aplicados en el mundo real más allá del aula de clase. Facilitando la aplicación del
aprendizaje colaborativo entre estudiantes que compartan intereses de investigación, y que permite el
intercambio de conocimientos y el enriquecimiento general de las competencias a las que van
dirigidas la educación en la actualidad (Fernández, 2024).
Además, la necesidad de innovar en educación es de gran importancia en un contexto donde los
estudiantes están cada vez más expuestos a tecnologías digitales y experiencias interactivas fuera del
aula. La gamificación ofrece una oportunidad para alinear el aprendizaje con las expectativas y
experiencias contemporáneas de los estudiantes, potenciando su compromiso y rendimiento
académico; esta metodología ofrece diversas formas de interacción, lo que permite a los docentes
adaptar sus estrategias a diferentes estilos de aprendizaje.
Según (Zapata et al., 2024), considera que las metodologías activas como herramienta innovadora
permite promover el aprendizaje autorregulado y pretende valorizar el progreso de la enseñanza-
aprendizaje de los estudiantes de forma personalizada y en tiempo real.
De igual forma las metodologías activas, buscan desarrollar en los estudiantes las competencias
contempladas en el currículo nacional de educación (2025), desde la visión integral e interdisciplinar,
mediante las estrategias que faciliten la adquisición de habilidades de escucha activa, empleo del
lenguaje oral y escrito en diversas situaciones comunicacionales. Así como, las competencias