Prisma Journal. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
www.prismajournal.org
ISSN-L: 3091– 1893
DOI: 10.63803
Citar (APA7): Urgilés Buestán, P. (2026). Más allá de la ideología: Educación, clase media y gobernanza en el Ecuador
contemporáneo. Prisma Journal, 2(2), 298–312. https://doi.org/10.63803/prisma.v2n2.25
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Prisma Journal 2026 | Vol. 2 – Núm. 2 | ISSN: 3091-1893 | pp 298–312 | Licencia CC BY 4.0
sistema de educación dual alemán, estrechamente vinculado al sector productivo, no solo fortaleció
la competitividad industrial, sino que también consolidó una cultura de responsabilidad, cooperación
y respeto por las instituciones. Conviene advertir que este modelo no es directamente transferible a
otros contextos. Aun así, su lógica general permite altos niveles de productividad, estabilidad política
y bienestar social sostenido (World Bank, 2017).
Japón y Corea del Sur ofrecen ejemplos aún más claros del vínculo entre educación, cultura y
decisiones colectivas. Ambos países, devastados por conflictos bélicos y con escasos recursos
naturales, apostaron por sistemas educativos altamente exigentes, disciplina social y una estrecha
coordinación entre Estado, empresas y sociedad. En Japón, la educación no solo priorizó el
rendimiento académico, sino también valores como la responsabilidad colectiva, el respeto a la
autoridad institucional y la mejora continua. Corea del Sur, por su parte, transformó en pocas décadas
una economía agraria en una potencia industrial y tecnológica, apoyándose en una ciudadanía
altamente educada y en una cultura que valoriza el esfuerzo, el mérito y la planificación de largo
plazo (United Nations Development Programme, 2020). No fue un proceso espontáneo.
En Europa, Suiza y los países nórdicos refuerzan esta lectura. Suiza, asociada a una ideología de
centro-derecha, combina mercados competitivos con una democracia directa que exige un electorado
informado y responsable. Los países nórdicos —como Noruega, Suecia o Dinamarca—,
frecuentemente identificados con la centro-izquierda, articulan un Estado de bienestar amplio con
disciplina fiscal, transparencia y mercados eficientes. En ambos casos, el denominador común no es
la ideología. Es una ciudadanía altamente educada, con elevados niveles de confianza social y una
cultura política que penaliza severamente el abuso de poder (Organisation for Economic Co-operation
and Development, 2019).
Estos casos sugieren que las ideologías mixtas, cuando se sostienen sobre educación de calidad,
inteligencia colectiva y cultura cívica robusta, tienden a producir resultados superiores a los modelos
ideológicamente rígidos. La clave está en la coherencia institucional, no en la pureza doctrinaria.
Cultura cívica, capital cultural y calidad democrática
La educación formal, aun siendo fundamental, no agota los mecanismos que vinculan ciudadanía y
desarrollo. La cultura cívica —entendida como el conjunto de valores, normas y disposiciones que
orientan el comportamiento político— desempeña un papel igualmente decisivo. En las democracias
consolidadas, esta cultura se expresa en el respeto por las reglas, la aceptación del disenso y la
disposición a resolver conflictos mediante canales institucionales. Nada de esto ocurre por inercia.
El concepto de capital cultural permite profundizar este análisis. Incluye la capacidad de interpretar
la complejidad social, evaluar argumentos basados en evidencia y participar en la esfera pública de
manera informada. En sociedades con alto capital cultural, la política tiende a ser menos personalista
y más programática, lo que favorece la continuidad de políticas públicas y la estabilidad institucional
(World Bank, 2017). Cuando este capital es escaso, la política se vuelve más volátil.
En América Latina, y particularmente en países como Ecuador, la expansión de la escolaridad no
siempre ha ido acompañada de una consolidación equivalente del capital cívico. Esto ayuda a explicar
por qué electorados con niveles educativos medios o altos pueden sostener prácticas políticas