Prisma Journal. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
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ISSN-L: 3091– 1893
DOI: 10.63803
Citar (APA7): Paillacho Perez, J. A., Dueñas Mendoza, A. S., & Chila Mina, J. K. (2026). Competencias emprendedoras en la
educación secundaria: Una revisión sistemática para el fortalecimiento del bachillerato en Esmeraldas, Ecuador. Prisma Journal,
2(2), 355–371. https://doi.org/10.63803/prisma.v2n2.29
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Prisma Journal 2026 | Vol. 2 – Núm. 2 | ISSN: 3091-1893 | pp 355–371 | Licencia CC BY 4.0
emprendimiento. En esta línea, los resultados del gráfico 4 corroboran que la educación
emprendedora que se lleva a cabo en secundaria se empieza a centrar mucho más en el desarrollo
personal que en la educación formal empresarial.
La innovación y la autoeficacia tienen frecuencias intermedias (60 % y 50 %, respectivamente), lo
cual puede significar que, aunque estas competencias están reconocidas como importantes, su
desarrollo no es homogéneo según los distintos enfoques educativos; establecen Flórez et al. (2025)
que la autoeficacia y la innovación no requieren solo contenidos curriculares, sino también un acceso
a herramientas, acompañamiento del profesorado y contextos de aprendizaje contextualizados, lo que
podría explicar por qué en algunos estudios su presencia relativa era menor.
La planificación, que apenas llega al 40 %, sería la competencia menos destacada. Este hecho
concuerda, además, con lo defendido en UNESCO (2020) y el Ministerio de Educación del Ecuador
(2023), donde se argumenta que los currículos generalmente destacados de educación secundaria
valoran las competencias transversales por encima de las habilidades técnicas específicas, por
ejemplo, la gestión financiera o la formulación de proyectos, de forma que la preparación de los
estudiantes para la implementación real del emprendimiento se limita.
El análisis por tipo de estudio evidencia que los enfoques metodológicos marcan la diferencia en las
competencias reportadas. Los diseños cuasi-experimentales y los diseños mixtos son los que más se
asocian con competencias prácticas, tales como la proactividad, el trabajo en equipo o la innovación,
mientras que las revisiones sistemáticas destacan, más bien, las competencias actitudinales del tipo:
liderazgo o autoeficacia. Este mismo comportamiento, el cual queda reflejado en el Gráfico 5, está
en línea con lo indicado por Navarro y Pérez (2022), quienes manifiestan que lo estudios de
intervención directa permiten un mayor control sobre el efecto de las metodologías activas sobre las
competencias.
Para el caso de Esmeraldas, el resultado que nos ocupa cobra especial relevancia, dada la escasez
estructural que los jóvenes de dicha región ludicorrean. Las limitaciones o escasez estructural se
pueden referir al acceso restringido a redes de apoyo o mentores o a escasez de recursos financieros
(Universidad Técnica “Luis Vargas Torres”, 2022; PNUD, 2023). Habida cuenta de lo anterior, el
fortalecimiento del liderazgo, la proactividad o la autoeficacia en el sistema educativo se convierte
en la clave para reducir la brecha entre la intención de emprender y la creación de iniciativas
productivas.
En conjunto, los descubrimientos reafirmaron que la educación emprendedora en el bachillerato tiene
una función de formación importante al desarrollar la autonomía, la motivación y la innovación de
los estudiantes y, por lo tanto, corroboran la conveniencia de implementar de modo transversal la
competencia emprendedora en el currículo con metodologías activas y contextualizadas, tal y como
proponen, entre otros, Lederman (2014) y Schenkel y Reiss (2021).