Prisma Journal. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
www.prismajournal.org
ISSN-L: 3091– 1893
DOI: 10.63803
Citar (APA7): Escobar Vite, E. A., Escobar Vite, B. K., Ayala Palma, I. E., & Acosta Gaibor, S. de las M. (2026). El uso de la
inteligencia artificial generativa como mediadora del pensamiento crítico y la autonomía del aprendizaje en la educación
superior. Prisma Journal, 2(1), 1–11. https://doi.org/10.63803/prisma.v2n1.01
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Prisma Journal 2026 | Vol. 2 – Núm. 1 | ISSN: 3091-1893 | pp 1–11 | Licencia CC BY 4.0
Conclusión
El presente estudio permitió analizar el papel mediador de la inteligencia artificial generativa (IAG)
en el fortalecimiento del pensamiento crítico y la autonomía del aprendizaje en el ámbito de la
educación superior. A partir del análisis documental y la triangulación teórica, se concluye que la
IAG, cuando es integrada de manera pedagógicamente orientada, ética y reflexiva, constituye un
instrumento didáctico de alto potencial transformador en la formación universitaria contemporánea.
En primer lugar, se evidenció que la IAG puede estimular el pensamiento crítico al propiciar
escenarios de diálogo cognitivo, donde el estudiante interactúa con un agente inteligente capaz de
ofrecer alternativas, contraargumentos y reformulaciones de ideas. Este proceso de confrontación y
análisis potencia habilidades de razonamiento, discernimiento y evaluación, esenciales para la toma
de decisiones informadas en contextos académicos y profesionales (Facione , 2015); (Paul y Elder ,
2020).
En segundo lugar, la investigación confirmó que el uso guiado de la IAG contribuye al desarrollo de
la autonomía y la autorregulación del aprendizaje, en tanto permite a los estudiantes planificar sus
estrategias, monitorear sus avances y reflexionar sobre sus errores. No obstante, dicha autonomía solo
se consolida si el docente actúa como mediador intencional, orientando el uso de la tecnología hacia
procesos de aprendizaje metacognitivo (Schunk y Zimmerman, 2011).
En tercer lugar, se reconoció que la incorporación acrítica o indiscriminada de la IAG puede generar
riesgos significativos: dependencia cognitiva, superficialidad en la comprensión y vulnerabilidad
ética. La tendencia a delegar el pensamiento en el algoritmo refuerza la necesidad de alfabetización
digital crítica, en la que los estudiantes aprendan a analizar la procedencia, fiabilidad y sesgos de la
información generada (Floridi, 2019); (Selwyn, 2019).
De este modo, se concluye que el verdadero valor de la IAG en la educación superior no radica en su
capacidad para producir contenidos, sino en su potencial para mediar procesos reflexivos, promover
la autorregulación y reforzar la conciencia ética de los futuros profesionales. Las instituciones
universitarias deben, por tanto, replantear sus políticas curriculares para incluir la enseñanza crítica
sobre el uso de la inteligencia artificial, fomentar la investigación interdisciplinaria y capacitar a los
docentes en competencias tecnológicas y éticas.
Asimismo, el estudio sugiere que el futuro de la educación superior estará determinado por la
simbiosis entre la inteligencia humana y la artificial, donde la creatividad, la ética y el juicio crítico
sean los pilares de un aprendizaje verdaderamente humanizado. En consecuencia, la IAG no debe
concebirse como una amenaza al rol docente, sino como una oportunidad histórica para redefinir la
mediación educativa y consolidar una pedagogía del pensamiento crítico y autónomo.
Finalmente, se propone que las futuras investigaciones desarrollen estudios empíricos y
experimentales que evalúen el impacto real de la IAG en distintas disciplinas académicas, así como
la creación de modelos pedagógicos híbridos que integren la inteligencia artificial desde un enfoque
inclusivo, ético y sostenible. Solo mediante una colaboración equilibrada entre humanos y máquinas
será posible construir una educación superior orientada al pensamiento profundo, la innovación y la
responsabilidad social.